Los Auténticos Programadores

Al principio fueron los Auténticos Programadores.

No era así como se llamaban a sí mismos. Tampoco "hackers" ni nada parecido; el sobrenombre "Auténtico Programador" (Real Programmer) no sería usado hasta el año 1980, en que uno de ellos lo hizo de forma retrospectiva. Desde 1945, las tecnologías de la computación habían atraído a muchos de los cerebros más brillantes y creativos del mundo. Desde el primer computador ENIAC de Eckert y Mauchly, existió una cultura técnica de cierta continuidad, consciente de sí misma, compuesta por programadores entusiastas; personas que creaban y manipulaban software por pura diversión.

Los Auténticos Programadores provenían habitualmente de disciplinas como la ingeniería o la física y con frecuencia se trataba de radioaficionados. Llevaban calcetines blancos, camisas de poliéster con corbata y gafas gruesas, y programaban en código máquina, en ensamblador, en FORTRAN y en media docena más de arcaicos lenguajes ya olvidados.

Desde el fin de la Segunda Guerra Mundial hasta comienzos de los 70, en los felices días del procesamiento por lotes y las grandes supercomputadoras "de hierro", los Auténticos Programadores constituyeron la cultura técnica dominante en el ámbito de la computación. Algunos vestigios venerados del folklore hacker datan de esta época, entre ellos varias listas de las Leyes de Murphy y el póster germano-burlesco "Blinkenlights" que aún adorna muchas salas de computadoras.
Algunas de las personas que crecieron en la cultura de los Auténticos Programadores permanecieron en activo hasta bien entrados los 90. Seymour Cray, diseñador de la gama de supercomputadoras Cray, fue uno de los mejores. Se dice de él que, en cierta ocasión, introdujo de principio a fin un sistema operativo de su invención en una de sus computadoras, usando los conmutadores de su panel de control. En octal. Sin un solo error. Y funcionó. Un "macho supremo" entre los Auténticos Programadores.

Sin embargo, la cultura de los Auténticos Programadores estaba demasiado ligada al procesamiento por lotes, concretamente al de tipo científico y fue eclipsada por el auge de la computación interactiva, las universidades y las redes. Estas dieron lugar a otra tradición de la ingeniería que, con el tiempo, evolucionaría en la cultura hacker del código abierto que hoy conocemos.

(Prólogo de "Breve historia de la cultura hacker" por Eric S. Raymond. Traducido por Abel R. Micó)

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