Hmmm...y las putas

(Sí, encontré un blog interesante, hasta que se me pase, postearé cosas de ahí, o hasta que se me ocurra algo para escribir)

Francisco le quitó las telarañas en este post a un viejo texto que circula en internet, comparando el esfuerzo de los programadores con el de las chicas que ejercen el oficio más viejo del mundo:

Como las putas

- Generalmente trabajas hasta tarde.
- Generalmente eres más productivo por la noche.
- Te pagan para mantener al cliente feliz.
- Cobras por hora pero tu tiempo se extiende hasta que termines.
- Si eres bueno, nunca estás orgulloso de lo que haces.
- Te recompensan por satisfacer las fantasías de tus clientes.
- Es difícil tener y mantener una familia.
- Cuando te preguntan en qué trabajas no lo puedes explicar.
- Tus amigos se distancian de ti y tú solo andas con otros iguales que tú.
- El cliente paga tu cuenta del hotel y por horas trabajadas.
- Evalúan tu “capacidad” con horribles pruebas.
- El cliente siempre quiere pagar menos y encima quiere que hagas maravillas.
- Cada día al levantarte dices “¡NO VOY A HACER ESTO TODA MI VIDA!”.
- Sin conocer nada de su problema los clientes esperan que les des el consejo que necesitan.
- Si las cosas salen mal es siempre culpa tuya.
- Tienes que brindarle servicios gratis a tu jefe, a tus amigos y familiares.

Entre el post anterior y este, se aclaran tantas cosas... ¿qué más puedo agregar?

5 Responses so far.

  1. Ódio los blog´s says:

    Nada más podes agregar, cuatro al hilo solo se puede dar en un blog.

  2. Pobrecito...a veces es tan triste ser machito...

  3. Anónimo says:

    odio los blogs, si no tenés algo mas "creativo" para decir, no digas nada. . . . . . . . . .
    Respeto, pibe, RESPETO . . . . . .

  4. capocha says:

    odio los blogs, si no tenés algo mas "creativo" para decir, no digas nada . . . . . . .
    Respeto, pibe, RESPETO . . . . . .

  5. Ódio los blog´s says:

    Ládran Sancho! Señal que pisamos un perro...

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No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. (Oscar Wilde)