Una piedra demasiado grande

"A mí no se me ocurría nada y ello volvió mi respuesta aún más rabiosa:
-Cada vez que pienso en ella, víctima desde hace cuatro años de la más infame injusticia, me dan ganas de agarrar al Zerualí por el pescuezo y de ahogarlo, y lo mismo a su cómplice, el jeque de los leprosos.
Uní el gesto a la palabra. A Harún no pareció impresionado en absoluto:

-¡Esa piedra tuya es demasiado grande!


Yo no lo comprendía. Repitió con un asomo de impaciencia en la voz:

-Te digo que esa piedra tuya es demasiado grande, muy, muy grande. Cuando estoy en ha calle con otros mozos, veo con frecuencia a gente que grita, se insulta y provoca una aglomeración.
A veces, alguien coge una piedra. Si es del tamaño de
una ciruela o de una pera, hay que sujetarle ha mano a ese hombre, pues corre el riesgo de malherir a su adversario. Si coge, en cambio, una piedra del tamaño de una sandía, podemos irnos tranquilos pues ese hombre no tiene la menor intención de tirarla; sólo necesita sentir un peso en las manos desnudas.
Amenazar con es
trangular al Zerualí y al jeque de los leprosos es una piedra del tamaño de un minarete y si estuviera en la calle me habría marchado encogiéndome de hombros."

El año del maristán
913 de la hégira
(13 de mayo de 1507-1 de mayo de 1508)

(León el Africano - Amin Maalouf)

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No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. (Oscar Wilde)