Folklore Argentino

El salón estaba lleno. Sonaba una chacarera de fondo y algunos que otros revoleaban pañuelos y muchachas.
Afuera unos amigos conversaban, entre empanadas jugosas y bebidas fuertes.
El alcohol se había subido a la cabeza y alguno no lo estaba llevando bien. Otro sacó la lezna de la costura donde la guardaba, y al tercer aviso ignorado, le dió un puntazo en el estómago. La sangre saltó roja, pero apenas. Esa panza tenía algo de relleno. El aludido le dió unos mangos al otro para que traiga un vodka, y cuando volvió se lo venía tomando - ¡pará che, que es para mi barriga! - y alguno se habrá quedado pensando por donde anduvo antes ese fierro.
La charla continuó. De fondo se escuchaba un carnavalito.

Leave a Reply

No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. (Oscar Wilde)