Peluche

No me lo van a creer, pero hoy me ha pasado algo maravilloso.

Tuve dos segundos de lucidez y recibí un obsequio inapreciable (que no tiene precio, vamos).
El segundo de lucidez vino unas horas despues de andar visitando uno de mis sitios predilectos: el blog de Peluche.

A que no saben que descubrí? Se pueden dejar comentarios! sí! Vaya uno a saber desde cuando! pero bueh, en cuanto lo supe, escribí algo, como para decir "cada día leo tu blog, para inspirarme, aprender y encontrar otra excusa para no trabajar"...y bueh, dejé mi humilde comentario, y ahí va mi querido Peluche, y me pone la frase que le regalé, ahi arribita, y dice que se la mande yo y todo... (pa la posteridad es, que valga la redundancia, el post del día Viernes, 19 octubre, 2007).

Y bueh, así es la cosa, Peluche me acaba de rascar las orejas y yo me revuelco del gusto.
Es que las mascotas somos así de fáciles, que se le va a hacer.

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No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. (Oscar Wilde)