El mundo a veces para de girar.

Me ofrecieron trabajar en una oficina, como diseñadora. El trabajo lo dejaba un amigo de la facultad, y me dio un montón de razones por las cuales era una mejor idea ofrecérmelo a mí antes que a uno de sus 4 o 5 amigos del alma. Despues supe que yo tenía algo que ellos no.
No, mejor dicho, era al reves.

En una tarde (una hora y dos pavas de mate) me enseñó lo que era internet, y como se hacía una página web. Al día siguiente me presenté como diseñadora de páginas web en mi nuevo trabajo.

Esa tarde me dijo "Si tenés alguna duda, le preguntás a Cali o a Magoo". Yo dije "Bueno".

Fuí a una entrevista con la futura jefa. "Vos manejas todo ese tema de internet y las paginas web, no?" "Sisí, claro"...

Eran las 8 de la mañana y yo no sabía ni como se abría el navegador. Alguien abrió la puerta, con un par de ojos dormidos, un montón de pelo, negro y medio largo. Y no había lugar a dudas:

-"Vos sos Magoo? Me ayudas?"

2 Responses so far.

  1. Magoo says:

    Ahí fue cuando escuchaste el primer ladrido de un programador madrugado, no?

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No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo. (Oscar Wilde)